Opinión: Portesueño en el Viento

Por: Leandro Robert

Como un tango que regresa cada tanto, Portezuelo del Viento resuena una y otra vez en cabezas y corazones mendocinos. Una quimera de décadas que cada vez que asoma y parece acercarse, se aleja nuevamente un poco más, transformándose en un portesueño en el viento. Vayan estas letras como un aporte más a la confusión general.

No, no había un juicio ganado, había un camino largo por recorrer.

Lo que sí existía era un fallo -no vinculante- del Procurador de la Corte, Nicolás Becerra, a favor de Mendoza; pero no estaba garantizado el resultado final de la demanda en la Corte Suprema. En ese contexto, el por entonces Gobernador Cobos logró -acuerdo mediante- que Nación reconociera los derechos legítimos de Mendoza y que el monto acordado se trasformara en una obra concreta para la provincia.

Sí, pasó demasiado tiempo y seguimos sin Portezuelo.

Lamentablemente existieron dos administraciones en Mendoza, la del gobernador Celso Jaque y la de Francisco Pérez, que decidieron no impulsar la obra -ni cuestionar la vista gorda de Nación- y priorizar otros proyectos que a fin de cuentas tampoco se realizaron, por ejemplo, Los Blancos. Al repasar sus discursos de apertura de sesiones legislativas encontramos años en los que incluso ni siquiera se menciona Portezuelo. Es decir que, a pesar de ser reconocido oficialmente por la Nación, no se trabajó para concretarlo; algo bastante particular en el primer caso si tenemos en cuenta que quién estuvo a cargo del Gobierno Provincial, era oriundo del departamento del sur y ex intendente del mismo.

La gestión del gobernador Alfredo Cornejo y la actual, retomaron el impulso para intentar hacer realidad la obra; el primero haciendo un acuerdo con el Presidente mandato cumplido, Mauricio Macri, para recibir en forma periódica y concreta los fondos, y el segundo, para avanzar con el proceso de licitación hasta donde la situación legal actual lo permite. Asimismo, las dos administraciones nacionales que coincidieron con estos mandatarios provinciales han cumplido hasta ahora con las cuotas y plazos pautados.

Sí, está el dinero o parte de él. Entonces, ¿qué hacemos?

Las ventajas de la presa y central hidroeléctrica Portezuelo del Viento son inobjetables: regula el río más caudaloso de la provincia, aporta una administración eficaz y eficiente del agua, es el primer paso para luego concretar el trasvase del Río Grande al Atuel, incorpora energía al sistema eléctrico nacional, aporta el riego a una gran cantidad de hectáreas, genera trabajo y desarrollo industrial mendocino y potencia turísticamente al Sur provincial; entre otras.
Además, y no menos importante, el impacto positivo en toda la comunidad de Malargüe que tanto lo necesita. Potasio, Portezuelo, El Azufre; en fin… parece que algunos comprovincianos pretenden que la comunidad malargüina viva de la cría y exportación de rayos cósmicos. Inentendible.

Acá estamos, esperando que un tercer Presidente de Argentina martille el clavo de la certeza de Portezuelo del Viento y laude refrendando lo refrendado por los dos anteriores. En contadas ocasiones resulta mejor pedir perdón que pedir permiso: sí a Portezuelo del Viento.

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