Por: LR
30-1-2022
Termina una semana compleja para la Argentina. La incertidumbre de los últimos meses por un posible default ante el incumplimiento de pago con el Fondo Monetario concretamente, generó turbulencias en el mercado, y debilitó aún más la situación macro económica.
Finalmente, y sobre la fecha de pago de uno de los vencimientos, llegó el anuncio del acuerdo con el FMI (en rigor entendimiento) y con él, una calma aparente. Bajó el riesgo país y el dólar paralelo y mejoraron las acciones argentinas. Resta saber si esa calma será duradera.
Primero llegó el anuncio a cargo del Presidente con cero contenido técnico, pero con la clara intención de capitalizar políticamente un paso bueno y necesario para el país. Luego y con menos especificidades de las esperadas, tomó la posta el Ministro de Economía y acá es dónde surgen una serie de interrogantes o al menos inquietudes sobre la viabilidad del acuerdo.
El Entendimiento sobre el marco general de la macroeconomía anunciado por el Ministro, incorpora distintos bloques que detallan diversas políticas y metas, algunas de ellas realizables y otras francamente difíciles de ejecutar en el plazo acordado.
La idea es lograr una política fiscal que no afecte el crecimiento, y la reducción gradual del déficit fiscal hasta llegar a un 0.9 en relación con el PBI en el año 2024. También, el aumento de la recaudación tributaria y la reducción gradual de la asistencia del BCRA al Tesoro Nacional.
Un punto importante es el relacionado a la inflación, un problema endémico en nuestro país que funciona como un verdadero impuesto e impacta directamente en el poder adquisitivo de millones de personas. Para Guzmán, “es un fenómeno multicausal y hay que atacar todos los factores”. Esto implica para el Gobierno lograr anclar expectativas inflacionarias, continuar con la política de precios y de intervención en las cadenas productivas.
También se presentó un Bloque relacionado con la política cambiaria, garantizando que no habrá salto cambiario y que se desarrollará una política de acumulación de reservas esperando para el presente año un crecimiento de 5.000 millones de USD de reservas. Por último, algo muy importante: se especificó que no existe un plan de privatización de empresas públicas, ni reforma laboral, ni otro ajuste a jubilados.
Hasta aquí, una síntesis de lo explicado por el Ministro Guzmán, ahora lo difícil: ¿Cómo hacerlo? Porque la realidad es que más allá de la declaración de buenas intenciones es difícil entender cómo se va a crecer sin achicar el gasto o modificar la política de subsidios, cómo impactará -de existir- una política devaluatoria y cuál será la forma de hacer todo esto que se anunció sin que impacte en precios y salarios; entre otros interrogantes.
Empieza una nueva semana y con ella vendrán novedades que esperemos aclaren el panorama. Queda todo por hacer, incluso magia.